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Casi todas las cuotas atrasadas se pagarían con un recordatorio a tiempo. El problema es que nadie tiene tiempo de darlo.
El recordatorio por email se lee tanto como un folleto. Por WhatsApp se lee en minutos, y se responde.
Un número desconocido no se atiende. Un mensaje se contesta cuando se puede, y queda escrito.
Sin seguimiento, la promesa se pierde. El agente la anota, vuelve ese día y trae el enlace de pago.
Y mientras tanto, tu equipo de cobranzas pasa el día en los casos fáciles, cuando debería estar en los difíciles.
No manda un mensaje y se olvida. Acompaña la cuota hasta que se paga, y sabe cuándo pasarle el caso a una persona.
El agente nunca cobra: el enlace de pago es el de tu sistema, y el pago se registra donde siempre.
Las excusas son siempre las mismas cuatro. Cada una tiene una respuesta preparada, firme y respetuosa, y un punto en el que deja de insistir.
Consulta tu sistema antes de contestar. Si el pago figura, se disculpa y cierra. Si no, pide el comprobante y lo pasa a una persona para verificar. Nunca discute.
No insiste. Toma el reclamo, lo marca en el CRM y lo deriva a tu equipo con la conversación completa. Es un caso sensible y se trata como tal.
Ofrece la prórroga o el plan de cuotas que hayas definido como regla, y anota la fecha. Si piden más que eso, consulta antes de prometer.
Envía el resumen de la deuda: concepto, monto, vencimiento y cómo pagar. Nada más, y sin volver a insistir en el mismo mensaje.
Las reglas se escriben como se las dirías a alguien nuevo en cobranzas. Sin nada técnico, y con la persona siempre detrás de lo importante.
Puede correr un vencimiento hasta 15 días, una sola vez por cuota.
Lo hace soloPuede ofrecer un plan de hasta 3 cuotas sin recargo.
Lo hace soloDeudas con más de 2 cuotas vencidas, o por encima del monto que fijes, las lleva una persona.
Confirma una personaEscribe solo de 9 a 20, de lunes a sábado.
Lo hace soloNunca le escribe a quien pidió no recibir mensajes.
NuncaLos fáciles los resuelve solo. Los difíciles llegan a tu equipo con todo el contexto, sin que nadie tenga que reconstruir nada.
No maneja pagos ni tarjetas. Envía el enlace de tu sistema y el pago se registra donde siempre.
Tono firme y respetuoso, sin advertencias legales ni insistencia. Es tu marca la que escribe.
Pasadas 24 h sin respuesta, solo retoma con una plantilla aprobada. Nunca texto libre fuera de la ventana.
Un reclamo, una deuda grande o un cliente molesto van a tu equipo. Sin excepción.
Los casos derivados caen en la bandeja compartida con la conversación entera y lo que el agente ya acordó. La persona sigue desde ahí.
Ver la bandeja compartidaUn dato que conviene saber antes de empezar, porque en cobranzas el volumen de mensajes importa.
Números de cobranza, no de mensajería: lo que te sirve para decidir.
Cuántos salieron, cuántos se leyeron y cuándo. Por campaña y por cartera.
Quién contestó, qué dijo y en cuánto tiempo. Las excusas más frecuentes, para ajustar las reglas.
Fechas reprogramadas y planes acordados, y cuántos se cumplieron.
Cuántos llegaron a tu equipo y por qué: reclamo, monto o cuotas vencidas.
Y por cada cliente, la conversación completa: qué se le dijo, qué prometió y qué pasó después.
Es el mismo producto que atiende esta web. Ponle una excusa, pídele otra fecha o discute la deuda, y mira cómo responde y cuándo deja de insistir.
«No puedo este mes», «ya pagué», «esa deuda no es mía»: mira qué contesta a cada una.
Fíjate cómo ofrece una prórroga dentro de sus reglas y anota el acuerdo.
Mira cómo lo pasa a una persona en vez de pelear.
Conoce nuestros precios y nuestro producto porque está conectado a la misma información que usamos con clientes. Con tu cartera cargada, haría lo mismo por tu negocio.